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La semana que torció el guion en VCT Américas

Actualizado: 27 ago 2025

SEN y G2 miran desde arriba; NRG y C9 aprietan desde la baja. Caen KRÜ, EG, 100 Thieves y, con la frente en alto, nuestro Leviatán.


Playoffs en calor máximo, de esos que huelen a estadio cerrado y manos frías en el ratón. La semana arrancó con promesa de suspense y terminó con una fotografía nítida: Sentinels y G2 se subieron al balcón del upper como dueños de la llave, mientras NRG y Cloud9 apretaron los dientes desde abajo para seguir respirando. En el camino se quedaron KRÜ y Evil Geniuses el sábado; el domingo cayeron 100 Thieves y, con la frente en alto, nuestro Leviatán, que primero se regaló un clásico con filo ante KRÜ y después se estrelló contra un NRG en modo bulldozer. Fue una ruta de ajustes, de partidos que se cocinaron a fuego medio y de cierres sin pirotecnia, puro oficio: el tipo de semana que ordena la conversación y sube el listón de lo que viene.


El jueves arrancó con ese murmullo de estadio cerrado, uñas cortas y respiración contenida. Cloud9 y Leviatán se tantearon sin prisas, partido de miradas largas y mapa que se cocina a fuego lento. Cuando el reloj empezó a pesar, C9 se mostró más sereno para cerrar y el tiburón quedó mirando las luces, sabiendo que todavía había camino en la llave baja. Más tarde, G2 bajó la persiana a 100 Thieves con el pulso de un equipo que no negocia su libreto: pausa, ajuste, otro paso adelante, nada de pirotecnia, sólo oficio.


El viernes subió la fiebre. Sentinels y Cloud9 se tomaron de la camiseta y movieron la serie del sprint al barro, de las carreras a la paciencia. Se sintió la tensión en cada retake, en cada esquina limpiada con dos respiraciones de más. SEN eligió ese terreno áspero donde el detalle duele y se acomodó en los clutchs, hasta ver el cartel que dice Final del Upper. A última hora, NRG empujó con carácter y G2 respondió con ese empaque de bloque bien engrasado: cuando la historia amagó con romperse, los samuráis se arrimaron al plan y cerraron sin titubeo. Dale que no soy yo: a veces el truco es no regalar nada.



El sábado olió a supervivencia. Leviatán y KRÜ se entregaron un clásico con filo, un ida y vuelta que pedía cabeza fría y espalda ancha. Fue 2–1 y el tiburón encontró aire cuando quemaba, la clase de triunfo que te compra un día más y te recuerda por qué amamos estos juegos. En la otra serie, 100 Thieves caminó firme contra Evil Geniuses, ventaja temprana y control silencioso hasta el apretón de manos. La jornada dejó veredicto: KRÜ y EG se bajaron del tren; a veces la llave baja es una escalera mecánica al revés.


El domingo no perdonó. NRG volvió con el orgullo encendido y marcó el ritmo desde el primer pixel, una barrida que dejó sin oxígeno a Leviatán. Duele escribirlo porque somos medio amigos del tiburón, pero también sabemos reconocer la estampa: se nos va de pie, sin drama, con carácter y la sensación de que, en otra tarde, esto se empata a puro coraje. Luego entró Cloud9 y cerró a 100 Thieves con la frialdad de quien huele la grieta y la convierte en avenida. Tengo miedooo maiu, porque cuando C9 toma la primera curva bien, el mapa se inclina y ya nadie los baja.


Con el polvo asentado, el cuadro quedó clarito. Arriba, Sentinels y G2 chocan en la final del upper: colmillo contra solidez, pausa contra rodillo, un partido de detalles donde el que imponga el ritmo escribe la partitura. Abajo, NRG y Cloud9 se juegan la vida por un lugar en la final de la baja y la oportunidad de desafiar al que pierda en la cima. En el camino ya quedaron KRÜ y Evil Geniuses el sábado, y el domingo 100 Thieves junto a un Leviatán que se marcha con la frente alta y la promesa tácita de volver; en peores plazas hemos toreado. Aquí nadie regala temporadas: cuatro siguen en la pelea y el margen de error ya no existe.


Quedan cuatro y el margen de error se volvió mito. Sentinels llega con colmillo para embarrar la serie cuando conviene; G2 sostiene un bloque que no regala nada y te obliga a tocar su ritmo. Abajo, NRG empuja con inercia de martillo y Cloud9 vuelve a sentirse peligroso cuando huele la primera grieta. El cuadro lo dice todo: SEN y G2 se miden por la cima, el perdedor se encontrará con el ganador de NRG–C9 en una final de la baja que huele a guerra de detalles. Nosotros despedimos a KRÜ y EG, y abrazamos a Leviatán en la derrota digna —medio amigos y siempre críticos— con la certeza de que ese carácter no se pierde. En peores plazas hemos toreado: el título está abierto, pero hoy el listón lo sostienen Sentinels y G2, con NRG y C9 acechando a un solo tropiezo de cambiar la historia.


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